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Qué es la Web3
La Web3 representa una nueva era de Internet, basada en tecnologías descentralizadas como blockchain, que cambian la forma en la que se gestiona la identidad y la propiedad digital.
En este nuevo entorno, marcas y usuarios interactúan sin intermediarios, utilizando wallets, dominios blockchain y activos digitales propios. Esta evolución abre grandes oportunidades para las marcas, pero también nuevos riesgos (que abordaremos más adelante).
Comprender qué es la Web3 es el primer paso para proteger la reputación, la identidad y los activos digitales de una marca en este nuevo ecosistema.
¿Qué es Blockchain?
Blockchain es un tipo de tecnología que permite registrar información de forma segura, transparente y descentralizada. Cada blockchain es una red propia que mantiene un registro de transacciones y activos digitales propios.
Cualquiera con los conocimientos necesarios puede desarrollar una blockchain, por lo que existen tantas como proyectos se han desarrollado. Esto implica que, en la mayoría de los casos, su adopción sea baja. Pero, en otros, se han creado como nicho o recursos privados, por ejemplo, para procesos internos de una organización.
Los smart contracts son el mecanismo que permite que una blockchain pase de ser un simple registro de transacciones a convertirse en una infraestructura programable. Permiten automatizar procesos en base a protocolos definidos sin necesidad de supervisión o intermediación, por lo que no están controlados por ninguna empresa, servidor o autoridad central.
Wallets y dominios blockchain: definiciones y diferencias
En ecosistemas blockchain, una wallet es una herramienta digital que permite custodiar y gestionar activos blockchain (como criptomonedas, NFTs o dominios Web3) mediante claves criptográficas. Cumple un rol similar al de un monedero en el mundo real, pero además permite interactuar con aplicaciones descentralizadas.
Un dominio blockchain es un identificador digital similar a un dominio Web2, pero registrado en una blockchain y con extensiones orientadas a Web3 (como .eth o .crypto). Su función principal es servir como nombre legible y público, que puede vincularse a una wallet u otros recursos digitales, facilitando la identidad y la usabilidad.
Mientras que una wallet actúa como un contenedor (puede almacenar distintos activos blockchain, incluidos uno o varios dominios Web3), un dominio Web3, en cambio, es solo un nombre o identificador, no un contenedor de activos.
Los dominios pueden configurarse para apuntar a una wallet, haciendo más fácil enviar fondos o identificar a un usuario. Sin embargo, poseer un dominio no implica que esté activo ni que apunte automáticamente a la wallet que lo contiene, esto depende de cómo el usuario lo configure.
Registro de dominios en Web3: procesos básicos
A diferencia de los dominios tradicionales, los dominios Web3 no se registran en una base de datos centralizada del DNS, sino que se almacenan en blockchain y se gestionan mediante smart contracts, lo que permite que la propiedad y el control sean completamente descentralizados.
Al registrar un dominio Web3, este se representa como un NFT en una blockchain. Este activo digital se almacena en tu wallet, con propiedad criptográficamente verificable y transferible a otros usuarios.
Registro de dominios
El verbo correcto para referirse a registrar un dominio Web3 es acuñar (en inglés mint), porque estás creando un token inmutable en una blockchain.
A diferencia de la Web2, en la web descentralizada cada blockchain funciona de forma independiente respecto del resto, con los respectivos namespaces creados en cada una de ellas.
Esto significa que cuando acuñas un nombre de dominio en una blockchain, lo estás haciendo únicamente en esa cadena. Dicho de otra forma, si dos blockchain distintas disponen de un namespace que permite la acuñación de la extensión .ai y quieres que tu dominio .ai exista en ambas, deberás acuñarlo por separado en cada una de ellas.
Al “registrar” el dominio en una única cadena, si no extendemos el registro a otras no podremos evitar que terceros lo hagan en otras blockchain. Este es uno de los principales riesgos de los ecosistemas blockchain para las marcas, como desarrollamos más adelante.
Requisitos, políticas y validaciones
Como no existe una autoridad central como la ICANN en el caso de Web2, cada namespace define sus propias reglas de registro y tarifas. Sin embargo, no suelen existir restricciones de registro, de ahí el riesgo de no disponer de una estrategia de Protección de Marca en la Web3, de lo que hablaremos posteriormente.
Pago único vs renovación
Habitualmente, acuñar un dominio en una blockchain requiere un pago único. Es decir, compras el dominio indefinidamente. Sin embargo, algunos namespaces, como ENS, requieren de una “renovación” de la propiedad, a menudo anual, parecido a la renovación de dominios en la Web2.
Al “registrar” o “renovar” un dominio en un namespace, se está haciendo únicamente en esa blockchain, y no evita que otras personas puedan registrar el mismo dominio en otra blockchain.
Gas fee: la tasa de acuñación
Cuando acuñamos un dominio en una blockchain, estamos realizando una transacción. Estas operaciones en la blockchain llevan asociadas una tasa por “carga de trabajo” (por decirlo de una manera), la gas fee. Si coste depende de tres factores: cuánta demanda de transacciones hay en la blockchain, el precio del gas en sí mismo y el valor de la criptomoneda con la que se paga la acuñación, todo ello en el momento de la acuñación.
Claves y custodia
Al crear una wallet se genera una private key asociada a ella, parecido a unas credenciales de acceso que te dan el control total sobre ella.
La private key es necesaria para firmar transacciones en blockchain y demostrar que eres el propietario de los activos asociados a esa wallet o dirección.
Sin embargo, es más que una credencial de acceso, puesto que quién se hace con ella tiene obtiene el control absoluto de todos los fondos, NFTs o dominios asociados a la wallet.
De por sí, la private key no tiene sistemas de verificación similares a la doble autenticación, de ahí la importancia de mantenerla segura. No obstante, los usuarios y los proveedores de wallets pueden envolverla con capas extra de protección, veamos algunos ejemplos:
- Keystore cifrado + password (por ej. json de Ethereum). La clave está encriptada y para usarla necesitas: 1) el archivo y 2) la contraseña.
- Hardware wallet (Ledger, Trezor, KeepKey, …). La clave está generada y almacenada en un chip seguro. Para firmar necesitas: 1) el dispositivo físico, 2) introducir PIN/Biometría, y 3) confirmar la operación en el propio dispositivo.
- Códigos de un solo uso (OTP) externos. La cartera está programada para solicitar un código (Google Authenticator, Authy) cada vez que se inicia una transacción.
El término custodia se refiere a quién controla la clave privada. Hay dos tipos de custodia:
- Custodia propia o autocustodia (self-custody). El usuario controla la private key de su wallet, teniendo su control total, pero también responsabilidad total de su seguridad.
- Custodia delegada (custodial). Cuando un proveedor custodia la clave por ti. Es más sencillo, pero dependes de un tercero (y de la fiabilidad de sus sistemas de ciberseguridad).
Cancelación de dominios
En este aspecto, la Web3 también funciona de forma distinta.
En el mundo de los tokens existe el concepto burn (“quemar” en inglés) para referirse a la eliminación irreversible de un activo en la blockchain. Aplicado a los dominios blockchain, dependerá del protocolo definido en el smart contract que gestiona el namespace (el equivalente al Registro en la Web2) para determinar si ese dominio realmente se puede destruir o no.
En algunos protocolos la eliminación del dominio significa que ya no pertenece a ninguna wallet y nadie tiene control sobre él, pero no que deje de apuntar a contenidos o de mostrar los metadatos asociados.
En otros casos, el protocolo establece que el dominio quede disponible para ser acuñado por terceros o que quede bloqueado permanentemente.
Transferencia de dominios
Al igual que en la Web2, los dominios Web3, como la mayoría de otros activos de la blockchain, pueden transferirse entre wallets o venderse en mercados secundarios.
El proceso es muy similar al envío de cualquier NFT. Requiere la dirección pública de la wallet de destino y puede realizarse peer-to-peer, por transferencia directa, o a través de un registrador, que funciona como interfaz pero no custodia el dominio.
Como transacción, a menudo implican una gas fee.
Compraventa de dominios
La compraventa funciona de forma similar. Puede ser peer-to-peer, es decir, de usuario a usuario, directo, pero es menos seguro, ya que tienes que fiarte de que una vez pagado se entregará el dominio.
Existen otras formas más seguras:
- Mediante un smart contract, que funciona como intermediario garantizando la transacción.
- A través de un Marketplace, cuyo contrato se encarga de realizar la transacción.
De nuevo, es probable que la operación tenga una gas fee asociada.
Cómo navegar por la Web3
Los navegadores tradicionales no son compatibles de forma nativa con las arquitecturas descentralizadas de Web3, ya que están diseñados para resolver DNS y comunicarse con servidores centralizados.
Para navegar por la Web3, es necesario:
- Usar navegadores con acceso integrado a dominios Web3, cómo Opera o Brave.
- Añadir una extensión compatible con tu navegador Web2 que actúe cómo “traductor” y así acceder a contenido Web3.
- Usar los llamados “Gateways Web2”. Se trata de extensiones para el navegador Web2 que permiten acceder a dominios Web3. Habitualmente se añaden como una segunda extensión al dominio que queremos visitar. Por ejemplo, si usamos la Gateway .limo y queremos visitar ejemplo.crypto añadiremos .limo así: ejemplo.crypto.limo. No es una opción recomendable para un acceso habitual a dominios Web3, puesto que no siempre funcionan correctamente.
Evolución de la Web3 y los dominios blockchain
Aunque los primeros dominios Web3 aparecen en 2017 con el namespace ENS sobre Ethereum, el ecosistema comienza a ganar tracción en 2020 con el auge de DeFi (finanzas descentralizadas). En 2021, el boom de los NFTs impulsa la visibilidad de la Web3 y los dominios blockchain se consolidan como identificadores de wallets y activos digitales.
En 2022 se produce el mayor pico especulativo de registros ENS. Entre diciembre de 2021 y mayo de 2023 se pasó de los 0,68 millones de dominios .eth a los 3,25 millones.
En 2023 el crecimiento se estabiliza y se orienta más a la integración en wallets y aplicaciones descentralizadas.
En 2024 la tendencia se convierte en institucional más que especulativa. Estados Unidos aprueba los ETF spot (fondos cotizados en bolsa custodiados), con los que grandes inversores pueden exponerse al Bitcoin a través de mercados regulados sin tener que custodiar directamente activos ni claves privadas. Coincidió además con el halving, un evento programado que tiene lugar cada 4 años y que reduce a la mitad la emisión de nuevos bitcoins. En resumen, disminuye la oferta y crece la demanda. Paralelamente, el ecosistema Web3 madura con nuevas soluciones para dominios blockchain más allá de la especulación.
Según datos del ENS DAO Governance Forum, el .eth reporta cifras de entre 15.000 y 29.000 “registros” mensuales ese año.
2025 se caracteriza por una etapa de profesionalización e integración progresiva con el sistema financiero tradicional. Con la aplicación efectiva del reglamento Markets in Crypto-Assets Regulation (MiCA) en la Unión Europea, aumenta la seguridad jurídica y se facilita la entrada de actores institucionales en ámbitos como la tokenización de activos y la custodia digital. En este contexto, la Web3 evoluciona hacia casos de uso más estructurales (identidad digital, tokenización e infraestructuras descentralizadas) dejando atrás la fase más especulativa de los primeros años.
A principios de 2025, los principales namespaces (ENS, Unstoppable Domains y Handshake) acumulaban más de 18 millones de “registros” de dominios blockchain (6,4M, 9M y 2,5M, respectivamente), según datos de DN.org.
La evolución de los entornos blockchain reflejan la volatilidad de estos ecosistemas y el impacto de las políticas y regulaciones (terreno en progreso) sobre la oferta y la demanda, pero también del hype.
El desarrollo de soluciones y aplicaciones ha convertido los dominos Web3 en algo más que direcciones legibles, mostrando que la tecnología blockchain no está de paso, sino que está recorriendo su camino y deberemos estar atentos a cómo sigue evolucionando.
Pero algo está claro, su evolución refuerza su valor estratégico, pero a su vez amplía los riesgos asociados al uso no autorizado y suplantación de marcas en entornos descentralizados.
Lee más artículos de la serie Web3
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1. Qué es la Web3
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2. Diferencias entre Web2 y Web3 (próximamente)
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3. Hibridación y tokenización de dominios tradicionales y blockchain (próximamente)
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4. ¿Qué registrador Web3 elegir? Comparativa de los principales (próximamente)
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5. Casos de uso de dominios blockchain (próximamente)
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6. Riesgos de la Web3 para las marcas(próximamente)
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7. Estrategia de Protección de Marca para Web3 (próximamente)
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