En este artículo echamos un vistazo a cómo y para qué se pueden usar los dominios blockchain.
Principales usos de los dominios blockchain
Páginas web descentralizadas
El uso común para un dominio es apuntar a una página web, y así es también (aunque no únicamente) para los dominios en la Web3.
Ya hemos visto anteriormente las diferencias entre dominios Web2 y dominios Web3, pero, ¿para qué debería interesarme un dominio en la Web3?
La principal razón de ser de los dominios blockchain en comparación con los dominios tradicionales es que están fuera de control de políticas y regulaciones. De esta manera, solo puede desmantelarlo el propietario (o quien se haga con su private key), es decir, están exentos de mecanismos de takedown basados en políticas y regulaciones.
Wallets amigables
Las direcciones de las wallets son alfanuméricas, largas y complejas, por lo tanto, difíciles de recordar y pueden llevar a errores al introducirlas manualmente.
Usar dominios Web3 soluciona esto, puesto que reemplazan estas cadenas tan poco usables por nombres simples y fáciles de leer y recordar. Por ejemplo, en lugar de usar una dirección tipo “0x4cbe58c50480…”, un usuario podría usar un dominio Web3 como “walletdemiguelperez.eth” y una marca “walletdemarca.eth”.
Esto hace que sea significativamente más fácil enviar y recibir criptomonedas, reduciendo el riesgo de errores y mejorando la experiencia del usuario.
Intercambio de tokens más fáciles
Estrechamente relacionado con el punto anterior, la accesibilidad de los nombres de dominio frente a las direcciones alfanuméricas de las wallets facilita el intercambio de tokens.
Este aspecto es relevante cuando el intercambio de tokens se realiza con mecanismos peer-to-peer y sin intermediarios ni pools de liquidez, en los que es habitual la introducción manual de la dirección de la wallet destinataria (por ejemplo, de wallet a wallet, mediante atomic swaps o escrows, order books y over-the-counter descentralizados).
En definitiva, rebaja la fricción humana y, por lo tanto, el riesgo de errores humanos.
Además, si se registra el nombre de dominio con un registrador Web3 con funcionalidades de recepción de múltiples activos con un solo nombre de dominio, facilita aún más el intercambio de tokens, pues no requiere para cada tipología una dirección específica, sino que siempre se usa la misma.
Interoperabilidad dentro de entornos blockchain
Los dominios blockchain se están consolidando como identidades digitales portátiles, puesto que permiten a los usuarios utilizar un mismo identificador a través de múltiples aplicaciones descentralizadas.
De este modo, pueden actuar como mecanismo de single sign-on para aplicaciones descentralizadas, lo que simplifica la autenticación en entornos blockchain y refuerza el modelo de identidad descentralizada.
Consistencia de marca
Otra ventaja de los dominios blockchain en los entornos descentralizados es la capacidad de unificar las distintas direcciones y, por lo tanto, identidades bajo un único identificador: el nombre de dominio.
Si se opera en múltiples ecosistemas dentro de un entorno blockchain, permite mantener la misma identidad en todos ellos, lo que facilita la gestión y consistencia de reputación y confianza asociado a ese nombre de usuario. Por ejemplo, muchas apps Web3 (como MetaMask, Uniswap o Lens Protocol) muestran el nombre de dominio blockchain en lugar de la dirección de la wallet. Se construye así la marca en estos ecosistemas.
El histórico de actividad asociado al dominio (que, a su vez, se puede vincular a perfiles sociales, avatares y otra información pública) permite trabajar una reputación verificable on-chain, aportando credibilidad dentro de la comunidad.
Por lo tanto, se trata de “humanizar” la presencia en entornos blockchain y construir una reputación y reconocimiento alrededor de una única identidad.
Sin embargo, como desarrollaremos más adelante, los distintos entornos blockchain son independientes y no existe una identidad de usuario blockchain “universal”, por lo que será clave qué registrador de dominios Web3 elijamos.
dApps 100% descentralizadas
Las dApps o aplicaciones descentralizadas son aplicaciones que funcionan sobre una blockchain en lugar de hacerlo en un servidor centralizado. Habitualmente combinan smart contracts desplegados en una blockchain con interfaces web o móviles y una wallet.
Sin embargo, es muy común que las dApps estén alojadas en servidores tradicionales y que se acceda a ellas a través de dominios también tradicionales, es decir, Web2.
Aunque estén alojadas en redes IPFS (Sistema de Ficheros Interplanetario), redes descentralizadas que alojan y permiten compartir archivos peer-to-peer, si el dominio con el que se accede a ellas es tradicional, la aplicación no está 100% descentralizada.
¿Qué implicaciones tiene? Que mantiene un punto centralizado y, por lo tanto, sigue estando sujeta a políticas y regulaciones que pueden desmantelarlas.
Un dominio Web3 elimina el último eslabón de centralización, es decir, de pérdida del control.
Gestión de Real State en el Metaverso más ágil
El Metaverso, espacios virtuales 3D como Decentraland o The Sandbox, permite la compra, venta y alquiler de parcelas de terrenos virtuales, que se representan como NFTs. Cada terreno tiene un smart contract que garantiza la propiedad y su transferencia.
Cada parcela tiene una dirección (ID de token o coordenada de smart contract) poco amigable, similar a Parcel#1234.
Como en los casos anteriores, los dominios blockchain ofrecen una simplificación y usabilidad a estas direcciones a través de nombres de dominio ligados, por ejemplo, a una marca o marca personal. De nuevo, permite trabajar en una marca y reputación consistente.
El dominio se puede usar de tres maneras:
- Apuntando al smart contract del terreno. En ese caso, los usuarios que accedan al dominio verán la información técnica del NFT, como el propietario, metadatos o el histórico de transacciones. No verán la representación 3D de la parcela.
- Apuntando a contenido alojado en IPFS. De este modo, el usuario que acceda al dominio podrá ver una representación 3D del terreno o un contenido web sobre el terreno.
- Apuntar a la plataforma metaverso. El usuario es redirigido al enlace de la plataforma metaverso donde se encuentra la parcela, ya sea un visualizador del terreno o cualquier contenido que ofrezca la plataforma.
Los usuarios, además, pueden interactuar con la parcela desde el dominio a través de smart contracts. Además, el propietario puede transferir, alquilar o asignar permisos sobre la parcela desde el mismo entorno Web3, quedando todo registrado inmutablemente en la blockchain y simplificando su gestión, sin necesidad de intermediarios.
Cuando se vende o transfiere el terreno, se puede actualizar el dominio (cambiar su uso) o mantenerlo apuntando a la nueva propiedad.
En definitiva, un dominio blockchain facilita la promoción de terrenos en el metaverso y facilita la gestión de operaciones de compra, venta o alquiler.
¿Cómo usan las marcas su presencia en la Web3?
De forma simplificada, podríamos decir que la presencia de las marcas en la Web3 está enfocada en:
- Dirigirse a la audiencia de entornos blockchain: usuarios que intercambian tokens, operan con criptomonedas, crean contenidos, son usuarios activos de dApps e interactúan en el Metaverso. Por ejemplo, desarrollan programas de lealtad con recompensas en la Web3, como NFTs, acceso a contenidos exclusivos o experiencias inmersivas.
- Sentar las bases y securizar su presencia de marca en entornos blockchain para que esté consolidada una vez su uso esté ampliamente extendido.
- Incorporar la tecnología blockchain a sus procesos, por ejemplo, para realizar pagos internacionales más rápidos y económicos, mejorar el rastreo de productos en la cadena de suministro, generar identidades digitales más seguras o la transferencia de datos, de forma fiable y verificable, entre otros.
Si bien durante el boom de los NFTs de 2021 muchas marcas se subieron al carro de la Web3, a largo plazo no fue una idea acertada: una estrategia cortoplacista basada en tendencias no solo es insuficiente para planificar la presencia de marca en un ecosistema en desarrollo, volátil y fluctuante, sino que no tiene en cuenta además la securización de sus activos de marca.
Por lo tanto, las marcas no deben pensar solo cómo sacar provecho de una moda, sino el impacto que va a tener esta nueva forma de entender la Web y cómo está evolucionando, para identificar y avanzarse a posibles riesgos y amenazas.
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