Conclusiones del informe sobre ciberocupación la EUIPO

El auge de las puntocom en los años noventa supuso el comienzo de la comercialización de Internet y la expansión del sistema de nombres de dominio. Con ello también llegó el problema de la ciberocupación: el registro de mala fe de dominios para obtener un beneficio ilícito.

Muchos titulares de derechos de propiedad intelectual han expresado su preocupación a este respecto desde entonces, pero sobre todo a raíz de la gran ampliación en 2012 de los dominios de nivel superior genéricos (gTLD).

En vista de esta situación, la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) publicó el pasado mes de mayo de 2021 el informe Focus on cybersquatting: monitoring and analysis [Estudio sobre ciberocupación: seguimiento y análisis].

El objetivo de esta investigación era ahondar en los métodos de los ciberocupas y entender el funcionamiento del modelo de negocio que se ha generado en torno a este fenómeno, para así proponer maneras para hacerle frente más eficazmente.

Resultados del estudio sobre ciberocupación en Europa

Para detectar los dominios ciberocupados, es necesario identificar los nombres que contienen una marca registrada o una variación que pueda confundirse con ella. En este sentido, en el informe —realizado en el primer trimestre de 2020— se seleccionaron 20 marcas protegidas pertenecientes a entidades pequeñas, medianas y grandes de diversas categorías de bienes y servicios.

La detección y el análisis aglutinó 560 gTLD y 250 dominios de nivel superior geográficos (ccTLD), es decir, unos 239 millones de dominios registrados. Finalmente, la búsqueda obtuvo 55 181 nombres de dominio.

En las fases posteriores del estudio, se analizó manualmente una muestra aleatoria de 100 de estos dominios para cada una de las 20 marcas escogidas. En algunos casos, la cantidad de dominios por marca no llegó a los 100, de ahí que el total analizado fuera 1864 dominios. De esos 1864, 993 tenían relación con las marcas:

  • El 49 % se consideró sospechoso. De estos:
    • El 55 % resultó estar aparcado o bien no usarse activamente.
    • El 10 % estaba a la venta.
    • El 35 % se usaba para actividades varias, entre las cuales, venta de falsificaciones, páginas relacionadas con estafas, suplantación de identidad (phishing) y distribución de malware.

Por sector

El nivel promedio de ciberocupación es del 49 %. Sin embargo, se detectaron diferencias sustanciales entre industrias. En particular, mientras la moda (66 %), los electrodomésticos (64 %) y los coches, recambios y carburantes (60 %) se vieron afectados por encima de la media, las marcas de bienes y servicios estándar (32 %) y profesionales (24 %) se vieron menos afectadas.

Por tipo de dominio

Los 993 dominios estudiados se distribuyeron de la siguiente manera: 68 % de gTLD históricos, 26 % de ccTLD y 6 % de nuevos gTLD. De ellos, se consideraron sospechosos el 50 % de los gTLD históricos, el 45 % de los ccTLD y el 56 % de nuevos gTLD.

El motivo por el que los nuevos gTLD solo representan un porcentaje mínimo de los dominios sospechosos puede ser que este tipo de TLD aún es minoritario en comparación con los históricos.

Por tipo de nombre

El 85 % de los dominios sospechosos encontrados eran expresiones estándar y el 15 % restante, permutaciones. Por tanto, se concluye que los nombres ocupados suelen incluir la denominación directa de la marca registrada suplantada.

Recomendaciones de la EUIPO contra la ciberocupación

Según se puede extrapolar de los resultados del estudio, más de 62 millones de los 239 millones de nombres registrados podrían considerarse sospechosos. Esta cifra ilustra la escala del problema que existe para proteger tanto a los negocios como a los consumidores.

Desde el punto de vista de las empresas, estos sitios web sospechosos pueden perjudicar tanto la reputación como los ingresos percibidos por sus marcas. Aunque no todos los dominios que se etiquetan como sospechosos infringen los derechos de propiedad intelectual (como pueden ser las páginas web dedicadas a criticar a una marca), una parte suficientemente importante sirve de plataforma para comercializar productos falsificados o lanzar otras actividades ilegales que pueden dañar a la marca.

Según se recoge en el informe, dos tercios de las personas que han recibido productos pirateados sin saberlo han perdido la confianza en la marca y el 76 % de los consumidores se mostraba menos propenso a comprar productos de una marca que tenga alguna relación con falsificaciones.

Para contrarrestar estas amenazas, la EUIPO recomienda a los dueños de marcas registrar dominios como medida defensiva y monitorizar activamente la presencia de su marca en Internet.

Igualmente, recuerdan que existen servicios especializados de consultoría y monitorización que permiten a las marcas protegerse y reaccionar en cuanto se detecta alguna actividad ilegal, algo especialmente interesante para las pymes que no disponen de un equipo interno dedicado a esta tarea.

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