En este artículo abordamos las distintas opciones para implementar una estrategia de protección de marca en entornos descentralizados.
Evolución de la Web3
Hasta ahora, las marcas han valorado su presencia en la Web3 en base a las audiencias nicho y el hype, es decir, tendencias y modas que han dado visibilidad a los entornos blockchain. Pero eso debe cambiar.
La tendencia actual y hacia donde evoluciona el blockchain es la unión de ambos mundos, la Web2 y la Web3, con una presencia unificada que aproveche la tecnología blockchain. Dejará de ser un entorno asociado a segmentos.
El problema es que esta unión multiplica (y no por dos) los riesgos para las marcas. Aquellas que aún no hayan gestionado o definido su presencia en la Web3, es probable que ya tengan activos descontrolados debido a las fuertes oleadas especulativas que sacudieron el entorno durante la época del hype de la Web3, y sin mecanismos de validación o muy limitados, poniendo a las marcas en clara desventaja y desprotección.
Por suerte, los registros especulativos tuvieron lugar antes de esta nueva etapa evolutiva, por lo que hay margen de reacción, aunque pequeño. La blockchain se mueve rápido. Es el momento de definir una estrategia de protección efectiva para blindar el puente entre la Web2 y la Web3 para las marcas.
Monitorización vs prevención
Si bien algunos proveedores de herramientas de rastreo ya ofrecen cobertura en ecosistemas blockchain, a menudo son limitados, por ejemplo, respecto al número de redes en las que monitorizan los dominios.
Esto no solo implica tener que disponer de varios proveedores para cubrir el máximo de ecosistemas posibles, sino, de nuevo, más costes.
Sin lugar a duda, es un área que requiere desarrollo, pues a día de hoy ningún proveedor garantiza una amplia cobertura multi-chain que incluya dominios DNS tokenizados.
Por otro lado, la monitorización sale más cara. En lugar de prevenir usos no autorizados, los detecta. Y la falta de mecanismos legales para gestionar la retirada o recuperación de activos malintencionados significa que vamos a tener que comprar a precio de oro (de mercado crypto) esos dominios.
Aquí aplica la máxima de “más vale prevenir que curar”. Echemos un vistazo ahora a cómo podemos prevenir.
Medidas preventivas
El primer paso para evitar potenciales conflictos o abusos es incorporar los dominios Web3 en nuestra estrategia de nombres de dominio. Esto implica identificar los focos de nuestra presencia online y los activos relacionados, pero también aquellos susceptibles al riesgo.
Si ya disponemos de un Brand Audit tendremos la ventaja de conocer las amenazas en el entorno Web2 y trasladarlas al tercer plano. No obstante, es necesario tener en cuenta que los entornos descentralizados requieren de un enfoque distinto y las amenazas pueden varían (por ejemplo, centrándose más en entornos financieros o de contenidos interactivos).
Tener en cuenta el social engineering como base para las campañas de suplantación es otro aspecto esencial que debe cubrir nuestra estrategia en entornos blockchain. Por ejemplo, priorizar extensiones como .support, .securelogin o .helpcenter.
Asimismo, puede ser buena idea priorizar plataformas híbridas, es decir, que ofrezcan tanto dominios DNS como su versión tokenizada para cubrir las dos capas.
Registrar vs bloquear
No es la primera vez que hablamos de las diferencias entre registrar nombres de dominio de forma preventiva i bloquearlos. Realmente no cambian entre Web2 y Web3: registra lo que no puedas bloquear cuando no suponga un gran volumen de dominios; si requieres de una gran cobertura, el bloqueo es la mejor opción.
Sin embargo, estas premisas son aún más marcadas en entornos blockchain y esto se debe a que tanto acuñar como recuperar un dominio Web3 no implica solo el precio de venta (que en el caso de recuperación de por si ya puede ser muy costoso), sino también la gas fee (comisión de transacción asociadas al trámite), que fluctúa en función de la oferta y la demanda de la blockchain (la “congestión” o demanda de transacciones), el precio del gas (también variable en función de la demanda) y el valor de la criptomoneda en el momento de la transacción.
Y, al final, no resulta asequible. Aquí es donde entra el papel de las soluciones de bloqueo que, igual que en entornos Web2, excluyen grandes volúmenes de dominios de marca del mercado para que no puedan ser “registrados” por terceros, sin tener que acuñarlos ni pagar las gas fees correspondientes.
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